Heeba Hartit es estudiante de doctorado en el departamento de Historia de la Universidad de California en Riverside y se centra en la literatura árabe y la filosofía alemana del siglo XIX. También forma parte de la UAW 4811 como cabecilla de la unidad académica de estudiantes-empleados (ASE UAW Local 4811) trabajando como AT para la Universidad. Ella atribuye esta experiencia como su introducción a la organización.

Uno de los principales temas del trabajo de Heeba es el Magreb, o el Norte de África, concretamente los escritos sobre las cárceles de los “Años de Plomo” en Marruecos. Muchos de los encarcelados eran líderes sindicales, y esto no pasa inobservado en su obra. Heeba eligió la Universidad de California en Riverside intencionadamente por el hecho de que los estudiantes de posgrado están sindicados, además de por su proximidad a su lugar de residencia. Va a entrar en su sexto año como estudiante de doctorado en UC Riverside, y en estos últimos años ha visto un campus plagado de organización de trabajadores académicos.
“Uno de los mayores retos es conseguir que los trabajadores universitarios se vean a sí mismos como trabajadores… Un trabajador de una fábrica de automóviles sabe que es un trabajador. No hay duda de ello… una vez que entras en el mundo académico, creo que empieza a convertirse en… ‘Esto es un aprendizaje para mí y estoy bien’…”
Las huelgas de 2022 cambiaron la forma en que los estudiantes trabajadores valoraban su trabajo.
La naturaleza de los trabajadores estudiantiles significa intrínsecamente que los miembros del sindicato cambian drásticamente cada año a medida que los estudiantes se gradúan. Para esta cohorte, sin embargo, la huelga permitió a los estudiantes verse los unos a los otros, literalmente. Familias y personas luchaban codo con codo para poder pagar la comida, las facturas y el alquiler. Para muchos de los estudiantes que protestaron, estas cuestiones pasaron a un primer plano.
Recientemente ha colaborado en las huelgas de la Universidad de California, y ha destacado la gran participación que hubo en ellas. Las huelgas eran para luchar por mejores salarios para los estudiantes de maestría y doctorado.

“Ante mis propios ojos, la gente por fin se estaba uniendo y dándose cuenta de que
no están solos en el hecho de que no pueden pagar sus facturas o el alquiler… y no son capaces de pagar su subsistencia… su día a día. El mundo académico puede ser un lugar muy aislado, pero no debería serlo. …. A día de hoy, hay personas que formaron parte del piquete en UC Riverside durante la huelga de 2022 que siguen muy activas y se sintieron muy emocionados por el hecho de haber tenido la oportunidad de estar cara a cara con sus compañeros de trabajo, algo que antes no hubieran podido hacer.”

Heeba destacó el grado de cooperación y amistad que surgió entre los distintos departamentos, y a través de la huelga observó un gran crecimiento de la solidaridad. Esta solidaridad no sólo se dio entre el 4811, sino también por parte de UAW en general, así como de miembros de la comunidad e incluso de los propios estudiantes de los trabajadores académicos.

