“Si la gente se tomara el tiempo de aprender sobre nuestra cultura sabrían que no éramos tan diferentes, pero en lugar de eso salieron y nos aniquilaron y a los que no querían estar [en] la esclavitud por contrato los fusilaron y los mataron”.
James es el primer Nativo Americano elegido en la Asamblea y la Legislatura estatales. También ha recibido el apoyo de varios sindicatos de la región, como Teamsters Local 1932, IBEW 477 y Ironworkers 433. Su visión del movimiento obrero cuenta la historia de la resistencia obrera en las comunidades indígenas

James Ramos relata las historias de su gente desde el sistema de misiones y comparte sus amplios conocimientos sobre el trabajo de Nativos Americanos en la región. Su entrevista consistió en una serie de preguntas sobre la historia de la resistencia laboral de su gente y su experiencia personal con el movimiento obrero.
“Pasamos de ser un pueblo invisible en esta zona que de repente fue asociado sólo con apuestas. Pero hay mucho más sobre nosotros, en nuestra historia y sobre nuestro cuento que aún necesita ser relatado.”
La labor de Nativos Americanos no empezó con los casinos; la herencia de esclavos indigenas y el robo de sus tierras están profundamente enraizados en la historia de los condados de Riverside y San Bernardino. James explica que su pueblo fue obligado a excavar los primeros sistemas de irrigación de la región, conocidos como “zanjas”, utilizando huesos de vaca, los mismos sistemas que permitieron que la industria agrícola prosperará en la zona. Estas regiones construyeron su reputación gracias a la agricultura, y los nativos fueron de los primeros en trabajar en los campos recogiendo las cosechas. Hoy en día, estas regiones son conocidas cariñosamente por sus campos y sus comunidades frutales, pero la historia de trabajo forzado tuvo una importante influencia en el crecimiento económico durante generaciones de ciudades como Redlands, Loma Linda, San Bernardino, Yucaipa y Chino Hills.

Ramos creció en la reserva, donde familias como la suya vivían en casas móviles y se dedicaban a vender pan frito, refrescos y caramelos. Su abuela compraba los productos a 50 centavos y los vendía a 75, con lo que se sacaba un pequeño beneficio de 25 centavos. Mientras la reserva evolucionaba, empezaron a abrir tiendas de tabaco, que vendían cigarrillos sin cobrar el impuesto sobre las ventas. Esto les ocasionó problemas legales y, al no poder costear las demandas, muchas de las tiendas tuvieron que cerrar. En 1986, aproximadamente, empezaron a abrirse casinos en la reserva, que siguen abiertos hasta la fecha. Ramos reflexiona sobre cómo su pueblo, con sus profundas raíces culturales, se ha asociado con la industria de casinos, un cambio que, en su opinión, reduce sus historias. Mientras la población indígena americana se considera algo secundario en el movimiento obrero “formal”, la historia demuestra que esta población, incluyendo a James, a su padre y a su abuelo,han trabajado en industrias representadas por sindicatos fuera de casinos. Su abuelo, Rawat Chikun, trabajaba para la base aérea de Norton, su padre trabajaba para el sistema escolar y formaba parte del CSEA. James también estuvo representado por el CSE cuando trabajaba como conserje en una escuela. Ahora está orgulloso por haber conseguido establecer uno de los primeros gobiernos tribales con CWA en tener un contrato sindical. Hoy en día, aún vive en la reservación india de San Manuel y está orgulloso de su aportación al decir la verdad ante el poder institucionalizando la historia verdadera de su pueblo con orgullo y dolor. Ya sea hablando sobre la dura realidad que enfrentó su pueblo o resaltando el gran trabajo realizado por sus comunidades que permitió su surgimiento.

